Es la misma historia de siempre. Nos pasamos un tercio de vida queriendo querer a alguien, otro tercio deseando dejar de hacerlo y otro tercio deseando que nada cambie.
Tenemos miedo a decepcionar, a que quizás no estemos a la altura y nos refugiamos de ese miedo mintiéndonos a nosotros mismos diciendo que estamos mejor solos. Pero no es cierto. Necesitamos que otros nos reafirmen ante nosotros mismos. Creer que podemos cuando queremos rendirnos.



2 valientes:
No, no queremos estar solos :( pero, la mayor de la soledad es el sentirse sólo aún estando en compañía... Por mi parte me hubiera quedado para siempre con el deseo de que nada cambiase :)
A quién deberíamos querer y perder el miedo..sería a nosotros mismos. El resto..viene solo.
Un beso
Publicar un comentario en la entrada